Daño provocado por las termitas

Las termitas son capaces de provocar serios daños estructurales en construcciones. Específicamente las termitas ingresan a las estructuras desde el suelo, por lo que su presencia no es notada hasta que ya han invadido la construcción. Son una amenaza constante ya que su presencia no se disminuye con algún tipo de clima o temperatura, por lo que están presentes a lo largo de todo el año. Las especies de termita más conocidas son las de la madera seca y las subterráneas. Las de madera seca pueden ser vistas sobre este material, no así la subterránea que busca humedad bajo la superficie, donde forman túneles por donde buscan su alimento.
Las medidas de reparación se deberán tomar teniendo en cuenta el daño provocado por este insecto. Por esto es necesario realizar revisiones periódicas de los espacios que podrían estar expuestos a la propagación de esta plaga.

Cuando el daño es leve, la madera puede ser reparada extirpando la parte afectada. En el caso de daños más profundos, corresponde reemplazar la pieza en su totalidad.
Existen maderas que reciben tratamiento a presión, con el fin de evitar que las termitas puedan refugiarse allí. Generalmente este tipo de maderas son utilizadas en las áreas cercanas a la tierra, impidiendo que el insecto penetre a otras partes sin protección, las que obviamente son más vulnerables.

La presencia de termitas en construcciones representa un riesgo considerable para las estructuras que pueden resultar severamente dañadas a lo largo del tiempo.
Para la detección oportuna de estos insectos debemos realizar revisiones periódicas en busca de indicios que acusen la presencia de termitas. Algunas señales inequívocas de la existencia de termitas son los pequeños poros que podemos apreciar en una madera atacada por este insecto o las alas que estos mismos van dejando y que quedan secas junto a la madera.